ARTE CONTEMPORÁNEO PARA CELEBRAR LOS 40 AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN

Con motivo de los 40 años de democracia en España, el Museo Reina Sofía, las Cortes Generales y Acción Cultural Española han organizado la exposición ‘El poder del arte’, una muestra divida en dos espacios, Congreso de los Diputados y Senado, que se podrá visitar hasta el próximo 2 de marzo de 2019.

El 6 de diciembre de 1978, hace ahora justamente 40 años, se aprobó la Constitución Española, un acontecimiento histórico clave que dio pie a los años popularmente conocido como los de la Transición, dejando tras de sí el recuerdo de 36 años de dictadura franquista.

El recién instaurado orden democrático trajo consigo, como es lógico, nuevas formas de expresión artística. Conceptos como el de libertad o democracia, e ideas como las relaciones con el poder, la historia o la memoria fueron temas en torno a los que giraron los trabajos de la mayoría de los artistas españoles de aquella época. Y esto es, precisamente, lo que trata de reflejar la exposición El poder del arte a lo largo de los pasillos y salas del Congreso de los Diputados y Senado.

Asimismo, a la exhibición El poder del arte se le suma otra producción complementaria, la muestra Poéticas de la democracia. Imágenes y contraimágenes de la Transición, una exposición ubicada en el Museo Reina Sofía que permanecerá en cartel hasta el 25 de noviembre de 2019.

Sacar a los artistas de los museos

“El arte contemporáneo es un arte transversal”, subraya Joao Fernandes, comisario de la exposición y subdirector del Museo Reina Sofía, nada más comenzar la visita por el Congreso de los Diputados. Una de las ideas clave de El poder del arte es esa, la de llevar a los artistas y sus creaciones a nuevos hábitats alejados de los museos, lugares que en un principio no fueron concebidos para albergar obras de arte.

Este cambio de ubicación produce en las obras nuevas interpretaciones, o al menos interpretaciones que, de estar las obras emplazadas en un museo al uso, quedan notablemente ensombrecidas. Que creaciones con un marcado carácter antisistema o de denuncia, como la obra Democracia fiscal de Juan Luis Moraza o la proyección Portrait de Antoni Muntadas, estén ahora colocadas en los lugares que mejor representan el poder político de nuestro país no deja de ser, en cierto modo, un asunto paradójico e incluso irónico.

Un total de 44 artistas componen la exposición, repartidos además de forma completamente paritaria: 22 hombres y 22 mujeres. Constituida íntegramente por fondos de la colección del Museo Reina Sofía, una de las primeras obras con las que el visitante se topará poco después de penetrar en el Congreso será Cinco figuras sentadas, de Juan Muñoz, una instalación formada por cinco figuras antropomórficas repartidas unas frente a otras como si estuvieran manteniendo entre ellas una airada conversación. Además, uno de los aspectos más interesantes de la obra de Muñoz es el amplio espejo situado tras la escena, en cuyo reflejo se verá revelado el espectador, casi como si él mismo fuera uno más en la charla de los cinco hombres sentados.

Acto seguido, en la Sala del Reloj, el asistente se verá de nuevo interpelado. Con la obra Instant Narrative, Dora García, su creadora, busca colocar al público en el centro de la performance: su comportamiento, su vestimenta o su descripción física aparecerán descritas en una pantalla grande y blanca. El texto mostrado en dicha pantalla lo escribe una persona ubicada en una sala contigua (la Sala de la Constitución) a través de un ordenador.

Diversidad en formas y estilos

Lo que mejor explica el arte realizado durante los siglos XX (a partir de la segunda mitad) y XXI es su variedad de posibilidades y soportes. La pintura y la escultura, formas de creación artística básicas en el pasado, se complementan ahora con la performance, el videoarte, la fotografía o la instalación.

El poder del arte recoge esta multiplicidad creativa y en la sala inferior del Congreso (un sótano que hace apenas unos meses se utilizaba como almacén de muebles) se ha habilitado una pequeña sala de exposiciones que alberga obras tan heterodoxas como Ficciones anfibias, de María Ruido, un vídeo que analiza los cambios sociales, económicos y emocionales que las nuevas condiciones de producción han impuesto al trabajo textil tradicional; La guerra ha terminado, una serie de fotografías de Txomin Badiola que muestra a jóvenes orientales en el acto de vestirse y desvestirse; o la proyección anteriormente mencionada de Antoni Muntadas, Portrait, un vídeo que muestra, a cámara lenta y a lo largo de 10 minutos, los movimientos de manos de un político anónimo durante un discurso.

Ya en el Senado, las pinturas de corte clásico y temática histórica que ocupan las paredes del lugar de forma permanente contrastan con las obras contemporáneas colocadas por el Museo Reina Sofía con motivo de la exposición. Uno de los primeros lienzos con los que el visitante se topará a su entrada a la Cámara Alta será Pintura (Gente corriendo), un cuadro de Juan Genovés que muestra, como si fuera una fotografía periodística, a un grupo de personas perseguidas por las fuerzas del orden durante una manifestación antifranquista.

Fotografías de los agitados años 80 madrileños también gozan de una importante presencia en la exposición, pues imágenes de grandes nombres como Alberto García-Alix o Miguel Trillo se exhiben en los pasillos del Palacio del Senado. Encarando el final del recorrido, la muestra El poder del arte presenta un amplio corredor que alberga una serie de lienzos interesantes y con multiplicidad de temas, como la idea de feminidad y la figura de la madre, con obras de Patricia Gadea o Elena del Rivero, o los paisajes y tradiciones de nuestro país, con obras de Menchu Lamas, Antón Lamazares o Miquel Barceló.

Una de las obras en las que más hincapié hace Joao Fernandes durante la presentación de El poder del arte es Antígona, de Elena Asins, un vídeo que la artista madrileña no pudo llegar a finalizar a causa de su fallecimiento en el año 2015. La obra de Asins reflexiona sobre cómo las leyes, acatadas de forma obsesivamente dogmática, pueden llegar a aprisionarnos. Para ello toma como ejemplo la figura de Antígona, el mito que decidió no acatar las leyes del Estado y seguir su propia normal moral. Tristemente, inclinarse por lo que ella entendía como justo, desobedeciendo así las leyes establecidas por la ciudad griega de Tebas, acabó costándole la vida.

Este reportaje se publicó en el número 103 de la revista ‘Conocer’ (enero de 2019). La revista ‘Conocer’ es una publicación que pertenece al Grupo Social ONCE, y sólo tienen acceso a ella los socios de la ONCE.

Publicado por

Ignacio Romo

Periodista.

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